El proyecto "Todos Somos Uno" nació de la firme convicción de que debemos encarnar, a través de nuestras acciones, pensamientos y palabras, la paz que anhelamos para el mundo. Creemos que el cambio que deseamos ver en el mundo comienza en cada uno de nosotros. Por esta razón, optamos por traducir nuestros pensamientos y palabras en acciones concretas, dando vida a este proyecto inspirado en el mensaje de la Bandera de la Paz.
Nos identificamos como "Ciudadanos del Mundo" porque entendemos que las fronteras son meras construcciones mentales, y la idea de separación es ilusoria. Todos somos parte de una gran familia universal, con la Tierra (GAIA) como nuestra madre y hogar. Es por esto que disfrutamos viajar para explorar y enriquecernos con las diversas costumbres y culturas que encontramos en nuestro camino. Siempre que podemos, compartimos nuestra música sanadora para permitir que más personas experimenten el universo dentro de sí mismas.
La Bandera de la Paz es un símbolo universal que representa la unidad en la diversidad y promueve la construcción de un mundo mejor mediante el respeto a todas las culturas y creencias.
Su creador, Nicholas Roerich, fue un gran humanista, pintor y escritor nacido en San Petersburgo, Rusia, en 1874. El 15 de abril de 1935, en Washington, D.C., en presencia del Presidente Franklin D. Roosevelt, se firmó el Pacto Roerich, que involucró a los Estados Unidos y todos los países latinoamericanos. Este pacto marcó un hito en la historia del derecho internacional, al ser el primer acuerdo en proteger los valores culturales. Representó un llamado a la unidad internacional y a la paz mundial.
En nuestra filosofía, el respeto hacia "el otro"
es fundamental, y construimos este vínculo a través de la empatía, poniéndonos
en el lugar del otro y siendo tolerantes. La tolerancia, como principio ético
universal, implica respetar, aceptar y valorar la diversidad de nuestro mundo.
Reconoce la importancia del valor de cada persona, su dignidad, sus
características individuales y sus identidades diversas. También implica
consideración y respeto por las opiniones, creencias y culturas de los demás,
incluso si no las compartimos.